lunes, 13 de junio de 2011

12-6-11. Collado Villalba-Bola del Mundo por caminos

En mi casa mando yo, pero mi mujer toma las decisiones.
Woody Allen

Hacía tiempo que tenía pendiente esta ruta. Hasta ahora, las pocas veces que había subido desde Villalba hasta la Bola del Mundo lo había hecho por carretera. Pero me faltaba subir evitando al máximo el asfalto. He dejado el coche en el aparcamiento de la dehesa, enfrente del tanatorio. A las 7,30h, estaba vacío. Con una temperatura algo fresca, empiezo a pedalear en dirección a Alpedrete.

 Primeros metros

Los primeros 4 km son prácticamente llanos, lo que viene bien como calentamiento. Para evitar el asfalto, tomo un camino paralelo a la carretera que me lleva hasta la estación de Renfe. Continúo por carretera poco más de 1 km en dirección a Guadarrama, hasta que me desvío a la derecha por una pista que lleva hasta Collado Mediano.  Aquí es donde empieza realmente la ascensión, aunque de momento de forma tendida. Antes de llegar a este pueblo, cerca ya del yacimiento romano, me desvío de nuevo a la izquierda hasta llegar a la carretera en el inicio del Alto (minitachuela) de la Serranilla.  Este va a ser el único tramo de asfalto de toda la ruta. Una vez coronado el Altillo, llego a Los Molinos y me desvío a la derecha para encaminarme a Cercedilla.

 Cerca de Cercedilla, con Siete Picos y la Bola al fondo

Ya en este pueblo, a la altura del polideportivo me encuentro con la salida de una carrera de cross que consiste secillamente en subir corriendo hasta el Telégrafo, en Navacerrada (¡madre mía!). A pocos metros comienza el Camino del Calvario y el ídem.

 Como su propio nombre indica

El primer tramo, hasta el embalse de Navalmedio, lo subo con plato mediano y mucha tranquilidad, siendo consciente de lo que me espera. Después de pasar la portilla al lado del embalse, tomo un pequeño sendero hasta llegar de nuevo a la pista ancha. Aquí me llevo la agradable sorpresa de comprobar que la han arreglado. Pero mi gozo se acaba pronto, exactamente después de vadear el arroyo posterior a la zona de los campamentos. Se les habrá acabado el presupuesto. Aquí comienza uno de los tramos pata negra, el del árbol de la cadena, en mi caso de platillo y piñón grande. Superado, giro a la izquierda para encarar unos metros de poca pendiente que me sirven para recuperar el resuello antes de afrontar lo más duro del Calvario, no tanto por la pendiente como por la piedra suelta que dificulta el agarre. Tanto, que es cuestión de suerte (vale, también de fuerza) el echar o no pie a tierra. En esta ocasión ha habido suerte. Cuando llego a la estación de Navacerrada coincido con algunos de los participantes en el cross que, por otros caminos, han llegado corriendo hasta aquí. El kilómetro y medio que me falta hasta coronar el puerto lo hago por la carretera, lo que sirve para que unos pocos ciclistas con flacas me adelanten sin compasión. Tranquilo, me digo, esta no es tu guerra. En la cima del puerto para unos isntantes para comer una barrita antes de enfrentarme hasta los 3,5 km de la ascensión a la Bola. Sé que son 40 minutos de apretar los dientes y tirar p'arriba. Por supuesto, nada de piques ni derroches de pundonor. Casi antes de dejar el aparcamiento ya he puesto el platillo, que hombre previsor vale por dos. Afortunadamente, no hay viento. No sería la primera vez que me tengo que dar la vuelta por no poder luchar simultáneamente contra la pendiente y el aire de cara. Cosa rara, esta vez me han adelantado dos coches y me he cruzado con otros dos que bajaban. No hay dolor, pienso, mientras lentamente van pasando los metros. En estas tesituras intento, o poner la mente en blanco, o pensar en cosas agradables como, por ejemplo, no sé, imaginar un mundo sin música bakala, o en su defecto, que España gane alguna vez el festival de Eurovisión. Tonterías así.

 Aquí empieza el suplicio desde el puerto de Navacerrada

 Ya queda poco

¡Anda, ya he llegado a la cumbre!. Aparte de estar muerto, lo noto por el frío. Menos mal de llevaba un chubasquero. Me relajo como siempre ante las vistas, doy buena cuenta de unos pastelitos e inmortalizo el momento para convencer a los descreídos.
 Prueba superada

Sin más, inicio el descenso, que todavía tengo pendiente mucha ruta. En principio, por donde he subido, hasta la última curva de la zona de las zetas. Aquí, sigo de frente y por un camino roto, desciendo bruscamente hasta llegar al camino de la tubería. Todo este tramo debo hacerlo a patita. Lo conozco de otras veces y me sigue resultando igual de insufrible. Si conociera otra alternativa la tomaría sin dudarlo, pero para hacer la ruta circular como pretendía era la única que me parecía viable.


 El camino de la tubería 

 Idem. Aquí está mejor

Pero no hay mal de 10 km dure y llego al mirador de las canchas, en La Barranca. A partir de aquí la ruta se convierte en un rápido y agradable descenso. Eso sí, en la zona de la Barranca con muchísimas precauciones ante la impresionante cantidad de gente, familias enteras, que me encuentro paseando. La verdad que no me importa, al fin y al cabo yo también soy senderista.

 La Bola desde el mirador de las canchas, en la Barranca

El pueblo de Navacerrada casi ni lo huelo, me dirijo directamente al embalse, que lo rodeo por su lado Este, hasta llegar a la carretera de la presa que me dejará en Becerril.


 En la cola del embalse de Navacerrada

Este pueblo debo atravesarlo totalmete hasta encontrar la pista que, bordeando el cerro del Telégrafo, me deja en Moralzarzal, último de los pueblos que voy a pasar. Y por otra pista en buen estado, me acerco rápidamente al punto de inicio, atravesando antes la zona de obras del futuro hospital de Villalba.
La ruta colgada en wikiloc me da una distancia de 56 km. El aparatejo me indica también que he subido 1.415 mts y he bajado 1.387 mts. Esto significa que, teóricamente, cuando he vuelto al punto de inicio estaba 28 mts por encima del coche. Pues no he sido consciente de ello, ni me había fumado nada raro.







4 comentarios:

el globero dijo...

Qué grande eres, ¿qué velocidad media?

pablo.bk dijo...

Gran ruta... y vaya madrugón!!! El camino de la tubería a mi también me parece insufrible, jejeje, esa mezcla de piedras y la resbaladiza tubería forman un equipo de cuidado...
Una zona preciosa!

David G. Manzanilla dijo...

El año pasado baje por el camino del calvario y juré no volver por allí. No me puedo ni imaginar como puede ser subirlo!!!. El ascenso a la bola del mundo lo tengo aun pendiente, espero este verano conseguirlo. Enhorabuena por la ruta y la Crónica como siempre de 10.

Un saludo. David.

Anónimo dijo...

Hola

Me pongo en contacto con vosotros para presentaros la ciclomarcha LA TOCATA que tendrá lugar el próximo 30 de septiembre en San Rafael, Segovia. Tenéis toda la información en la web www.latocata.es
Si tenéis cualquier duda pregúntame.
Espero que os guste la marcha y compartamos un bonito día de bici de montaña.
Muchas gracias.

Saludos. Sergio Lozano
659 309 432
info@latocata.es