domingo, 13 de diciembre de 2009

13-12-09. Alameda del Valle-Canencia-Lozoya

No, el éxito no se lo deseo a nadie. Le sucede a uno lo que a los alpinistas, que se matan por llegar a la cumbre y cuando llegan, ¿qué hacen? Bajar, o tratar de bajar discretamente, con la mayor dignidad posible.
Gabriel García Márquez

¡Brrrr, qué frío!. Este podría ser el resumen de la ruta de hoy. Cuando la hemos iniciado, en Alameda del Valle, el termómetro del coche marcaba -3º. Y así hemos continuado en gran parte, ya que hemos transitado por la cara norte de la montaña, y en un cerrado bosque que no dejaba pasar los rayos del sol. Era un buen día para haber elegido la ladera de enfrente del valle del Lozoya, por ejemplo subiendo a Malagosto. Veíamos, mientras tiritábamos en la subida, la ladera sur de los montes Carpetanos a pleno sol. No es que la diferencia fuera mucha, pero siempre se agradecen los tibios rayos.


Inicio de la ruta

Y eso que hemos empezado primero en un falso llano y luego en dura subida hacia el alto de la Majada del Cojo, lo que en teoría nos iba a permitir entrar en calor, pero ni por esas. Por cierto un puerto que, si estuviera asfaltado daría mucho que hablar por su dureza. Afortunadamente, los de las ruedas gordas lo podemos disfrutar en exclusiva.

Subiendo el Alto de la Majada del Cojo

Es una subida que sólo la conocía en sentido contrario, y voto a Bríos que no es lo mismo bajar que subir. Al terminar, y tras un breve y suave descenso, enlazamos con el GR-10, en el tramo que une los puertos de Morcuera y Canencia.
Aquí el frío era ya insoportable, acrecentado además por la velocidad adquirida en el descenso. Este tramo, que ya lo conocemos bien de las rutas por Miraflores de la Sierra, habitualmente suele estar muy concurrido, tanto por ciclistas como por senderistas. Hoy solamente nos hemos cruzado con un ciclista que llevaba una bici de ciclocros, y con unos paseantes que llevaban un rotweiler. Me quedo con la bici.

Al llegar al puerto de Canencia, hemos decidido bajar rápidamente al pueblo y buscar algún rincón soleado para comer algo. También hemos pensado entrar en algún bar y tomarnos unos caldos bien calientes, pero por la ley de Murphy, estaba claro que ninguno de los dos debíamos llevar hoy dinero.

Llegando a Lozoya

A partir de este pueblo hemos tomado una vía pecuaria en perfecto estado, de zahorra compactada. Esta pista, salvo algún pequeño atajo intermedio, nos va a llevar hasta el final de la ruta. Y continúa más lejos, hasta el puente del Perdón, en Rascafría. Recorre por tanto, casi todo el valle de Lozoya. Como es prácticamente llana, resulta perfecta para recorrerla tranquilamente, en plan paseo, ya sea andando o en bici. Poco antes de llegar al pueblo de Lozoya, nos encontramos con el embalse.

Embalse de Lozoya, con Peñalara al fondo

Como todos los de la región, anda escaso de agua. A ver si empieza a llover de verdad. La pista que seguimos lo bordea en su totalidad, hasta Pinilla del Valle, donde está la cola. Desde aquí, solamente restan 3 km hasta Alameda del Valle para acabar la ruta.
Los datos de Wikiloc indican una ruta de casi 44 km, con una dura subida inicial y el resto en descenso o llaneando. Muy recomendable en cualquier época del año, eso sí, con temperaturas adecuadas al común de los mortales.
Ya que estamos en época navideña, tiempo de festejos y jolgorios, voy a colgar un vídeo apropiado para la ocasión. Se trata de una versión del tema de Bob Dylan "Knockin'on Heaven's Door" interpretado por el estrafalario grupo finlandés The Leningrad Cowboys. Y lo más increíble, acompañados por los coros del ejército ruso. A ratos parece que están de coña, pero el resultado final es más que digno.


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domingo, 15 de noviembre de 2009

15-11-09. La Navata-Vuelta al embalse de Valmayor

Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
Pablo Neruda

La ruta de hoy sólo es factible si el nivel del embalse de Valmayor es relativamente bajo, como es ahora el caso. En su orilla Oeste, la parte más cercana al Escorial, el camino va pegado a la valla de una finca privada. Cuando el nivel de agua es alto, el camino se inunda. Solamente se podría completar el recorrido pasando por el interior de la finca, y vamos, no creo que los propietarios estén por la labor. La marcha de los embalses que se disputa en Galapagar, suele transitar por esta zona cuando es posible. Creo que en las tres últimas ediciones han tenido que buscar recorridos alternativos. Es una pena que estemos tan faltos de agua, pero hay que aprovechar las oportunidades. Eso mismo han debido pensar la gran cantidad de bikers con los que me he cruzado hoy.

Saliendo de La Navata

Una vez iniciada la ruta, me he dirigido por el campo de tiro hacia Galapagar. Para llegar a la urbanización el Guijo, he optado por el camino del cementerio nuevo. Subiendo, he sufrido un pinchazo, a pesar de llevar cámaras antipinchazos. Teniendo en cuenta que llevo con ellas más de dos años sin un solo incidente, quizá sea momento de cambiarlas.
Uno de los alicientes de esta ruta son los senderos de los Arroyos, que justifican cualquier salida dominguera. Para llegar a ellos, una vez en el Guijo me he dirigido a la urbanización Los Arroyos a través de la pista que atraviesa el pueblo abandonado de Navalquejigo. Lo de abandonado es un decir, ya que está okupado por neohippies de última generación, que incluso ganaron un pleito cuando fueron expulsados y recuperaron el derecho al uso y disfrute de las pocas viviendas que siguen en pie. Personalmente soy partidario de estas actuaciones si sirven para regenerar zonas rurales degradadas. Lamentablemente, no parece ser éste el caso. Lo único que se observa al llegar al pueblo es una gran cantidad de vehículos desvencijados.

El sendero de los Arroyos

Después de callejear un rato por la urbanización, he tomado un sendero paralelo a las vías del tren. Acaba en un cruce en el que, si me desviara a la derecha, me dirigiría al Escorial por el famoso camino de las cancelas. En esta ocasión, sigo de frente y tras un corto descenso, comienzo el divertido sendero que va bordeando el embalse de los Arroyos. Únicamente hay que tener precaución porque en cualquier momento, a la salida de alguna cerrada curva nos podemos encontrar con otros bikers. Cuando llego a la presa, inicio un descenso por la derecha y se puede considerar que en este punto comienza la ruta propiamente dicha por el perímetro de Valmayor.

¡Qué pena de embalse vacío!

El primer tramo, hasta la confluencia con la carretera del Escorial, que cruzo por debajo, es un estrecho sendero frecuentado sobre todo por pescadores. Después, se toma una amplia pista que sirve de acceso a las fincas de los alrededores. Termina al llegar a la finca Lasras, lo que me obliga a girar a la derecha en suave pendiente. Dejo momentáneamente la orilla del embalse. Una vez remontada la cuesta, toca bajar de nuevo hasta la orilla, y continúo por la zona que habitualmente, con el embalse lleno, es totalmente inciclable.

Con el embalse lleno, por aquí no se puede pasar

Llego así a la cola del embalse, y toca vadear el río Aulencia. No hay un punto definido para ello, como atestiguan las diferentes rodadas. Me junto con una pareja que están intentando el cruce por un tronco caído. Opto por continuar un poco hacia arriba, con el mismo resultado, tengo que aprovechar un tronco para el vadeo. A la indefinición del camino contribuye el paisaje de esta zona, que recuerda a los pantanos de Florida que estamos acostumbrados a ver en las películas. Eso sí, sin caimanes, por más que algunos juraran hace años haber visto algún ejemplar de cocodrilo por estos pagos. Cuando la marcha de los embalses discurre por aquí, la organización suele montar de forma provisional un puente de tablas.



La cola del embalse, junto al río Aulencia

Superado el obstáculo, llego por la otra orilla hasta la Urbanización La Pizarrera, que atravieso por su avenida principal casi en su totalidad, hasta desviarme a la derecha por una pista que me lleva a la Urbanización El Paraíso. Sí, es verdad, todo el embalse está jalonado de bonitas urbanizaciones donde el estresado urbanita pasa el fin de semana cortando las arizónicas, demostrando su pericia con la barbacoa y sacando lustre al coche.
Aquí tengo que tomar la carretera hacia Colmenarejo que me permite transitar por encima de la presa de Valmayor. Aproximadamente un kilómetro más adelante, la abandono por la izquierda por una pista que se dirige a la ermita de Ntra. Sra. de la Soledad, ya en Colmenarejo.

La presa de Valmayor


Ermita de Colmenarejo

Durante un trecho he perdido de vista Valmayor, pero después de un corto descenso, vuelvo a tenerlo a un paso, otra vez junto a la carretera del Escorial. Me dirijo hacia los Arroyos y poco antes del colegio Gredos giro a la derecha para dirigirme hacia la puerta verde, donde comienza la pista que, atravesando unza zona de dehesas, me lleva de nuevo a Galapagar. Ya solo me queda atravesar el pueblo y, junto al cuartel de la Guardia Civil, tomar el camino que asciende a La Navata.
Los 48 kms de esta ruta me dejan el sabor agridulce de haberla podido realizar gracias a la situación de sequía que padecemos. Como siempre, la he colgado en Wikiloc.

domingo, 1 de noviembre de 2009

La Navata-La Berzosa- Ermita del Cerrillo

Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover.
Mark Twain

Cuando no tengo ganas de conducir y acercarme a la sierra, he de inventarme salidas por los alrededores de mi casa. Al final todo consiste en combinar tramos de diferentes rutas ya conocidas. Poco queda por descubrir. Además, si madrugo, puedo permitirme el lujo de llegar pronto y tener toda la mañana a mi disposición. Hoy por ejemplo, a las 10,30 h ya estaba de vuelta en casa.
Esta vez, saliendo como siempre desde la ermita, me dirijo hacia Torrelodones por la zona conocida como el Vedado de las Monjas. A saber lo que quiere decir el nombre. ¿Qué será lo que tienen vedado las monjas?. Se admiten interpretaciones. La estrecha vereda desemboca en la urbanización los Jarales.

La senda del Vedado de las Monjas

A partir de aquí, la ruta transcurre por asfalto en varios kilómetros. Atravieso Torrelodones colonia, Parquelagos y entro en la Berzosa, ascendiendo por su avenida principal hasta su punto más alto. Aquí puedo abandonar el asfalto y tomar una ancha pista que me llevará hasta Collado Villalba. Primero, desciendo hasta el Arroyo de Peregrinos, que lamentablemente está totalmente seco, lo que no es habitual en esta época del año.

El cauce seco del Arroyo de Peregrinos

Después, comienza la subida más dura de la jornada. Una pareja de bikers con la que he compartido un tramo me comentan que se dirigen al mirador. Ya lo conozco, pero no me gustan sus tramos de pateo. Les pregunto sin son capaces de subirlo enterito sin bajarse de la bici. Me dicen que no, que es imposible. Eso me reconforta, mal de muchos...

Bajando hacia Collado Villalba, con la sierra al fondo

De nuevo llegando a Collado Villalba, a la altura de la urbanización Fontenebro, comienza el asfalto. Salvo un tramo por el camino de la Fonda, no lo dejaré hasta tomar una pista pasado el Parque de la Coruña, que me llevará hasta la ermita del Cerrillo.
Edificada en 1447, se conoce también como Iglesia de San Bartolomé. Una donación del Marqués de Santillana de 1.000 maravedíes hizo posible su construcción. Debido a su mal estado, a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, se reconstruye con piedras de granito. La última reforma se llevó a cabo en el s.XX. En la actualidad, se celebra la romería de Galapagar el segundo domingo de Mayo, en honor a Nuestra Señora de los Desamparados.

La Ermita del Cerrillo

En este punto enlazo con la Cañada Real Segoviana. Lamentablemente la recorro brevemente. Enseguida llego a la famosa puerta verde, donde se inicia la pista que lleva directamente a Galapagar. Atravieso el pueblo y como siempre, tomo el camino que desde el cuartel de la Guardia Civil, sube a La Navata. Wikiloc me indica una longitud de 35,50 km y un desnivel de 600 mts. No es para tirar cohetes, ni serviría de entrenamiento para el Soplao, pero menos da una piedra.

La Cañada Real Segoviana

Le he cogido gusto a esto de insertar un videoclip. Esta vez, por un chivatazo de mi hija, se trata de una versión del tema Hallelujah, de Leonard Cohen, interpretado nada menos que por cuatro triunfitos noruegos. No es que supere al original, tarea imposible, pero es una demostración de lo que se puede conseguir con una guitarra y cuatro buenas voces.


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viernes, 4 de septiembre de 2009

4-9-09. Colmenar de la Sierra-Matallana-La Vereda

El marido es, después del perro, el animal doméstico menos valorado.
Manuel Vázquez Montalbán

La de hoy tiene muchas opciones de convertirse en una de las rutas del año. No solo por los paisajes, también por las sorpresas que nos depara. Bien es cierto que cualquier ruta al este de Buitrago, en la zona de la sierra norte de Madrid y Guadalajara, tiene todas las papeletas para triunfar. Comienza en Colmenar de la Sierra, un pequeñísimo pueblo de no más de 10 habitantes perteneciente a Guadalajara. Inicio el pedaleo en dirección norte, por una pista no muy empinada pero con mucha piedra suelta.

Inicio de la ruta

Esta pista lleva a una carreterita de montaña que recorro por varios kilómetros. Pero no hay problema de tráfico, sólo me he cruzado con el vehículo de un guarda forestal, el cual me ha saludado efusivamente. Llego enseguida a la aldea de Corralejo y continúo por la carretera. De pronto, cambia el firme de asfalto a hormigón y entro en una de las zonas más sorprendentes del día, el cañón del río Jaramilla. Tras un vertiginoso descenso, encaro la subida más empinada de la ruta. Menos mal que sobre el hormigón las ruedas agarran perfectamente. Debido a su sinuoso trazado, el tramo de subida es conocido en el ambiente ciclista como la muralla china. También se podría llamar la tortura china, y no desmerecería.



La muralla china

Cuando termino de subir, de nuevo aparece el asfalto. Esta carretera continúa hasta Campillo de Ranas, pero antes, me desvío por una pista para acercarme a la aldea de Roblelacasa. Sorprendentemente, me encuentro con una cancela que tengo que abrir y atravesar. Es la primera vez en mi vida que para entrar en un pueblo tengo que abrir una puerta. Y debe estar totalmente vallado, ya que para salir del pueblo y retomar la ruta he tenido que atravesar otra cancela. Después de un agradable tramo por pista, se inicia la bajada hacia el río Jarama por una estrecha vereda. Los últimos metros los hago a pata. No solo por mi poca pericia, que también, sino por el miedo a que las afiladas aristas de las lajas de pizarra puedan hacer una escabechina en las cubiertas. Cuando llego al río, me encuentro con un puente de madera que habrá conocido tiempos mejores. Lo había visto en fotos, en el foromtb, pero visto in situ impresiona. Obviamente, no lo paso montado, sino con mucha precaución, mirando bien por donde piso.



El puente de Matallana

La subida de la otra ladera también la hago a patita, hasta llegar a una zona en la que pueda montar, y enseguida entro en Matallana, el primero de los dos pueblos abandonados que voy a visitar. Lo poco que veo no me parece digno de mención, aunque creo que me he dejado parte del pueblo sin ver. Sí que destaca la frondosa vegetación. A la salida, tomo una magnífica pista. Hasta el final de la ruta, transitaré por firmes excelentes, lo que se agradece. Cuando llego a un cruce, debería girar a la derecha para volver al punto de inicio, pero me desvío momentáneamente y sigo de frente hasta el pueblo abandonado de La Vereda, Este sí merece una visita detallada. El entorno en el que se sitúa, la arquitectura y la dimensión del mismo lo hacen muy atractivo. También hay que resaltar, el increíble trabajo de rehabilitación efectuado por la Asociación Cultural La Vereda, que durante 30 años ha trabajado por devolver al pueblo sus señas de identidad arquitectónicas, lo que permite contemplar viviendas en perfecto estado de conservación.
Contemplando este pueblo, no he podido por menos que recordar una de mis aventurillas. Hace ya muchos años, en 1.990, me propuse encontrar y visitar el pueblo abandonado de Ainielle, en la provincia de Huesca, a raíz de la lectura de La lluvia amarilla, el magnífico libro de Julio Llamazares. En él se relata la vida del supuesto último habitante del pueblo. Todas las sensaciones que experimenté al visitarlo, se han repetido ahora en La Vereda. Y la misma pregunta: ¿cómo podían vivir así nuestros antepasados?. No estamos hablando del Paleolítico, hace 50 años todos estos pueblos estaban habitados.

Ainielle (Huesca)

La Vereda

Casas rehabilitadas en La Vereda

Otro rincón de La Vereda

La iglesia de La Vereda

Reconfortado por la visita y por el almuerzo, retomo mis pasos para continuar la ruta. Llego al desvío y cojo el camino de los Arrieros, que me llevará primero hasta el Collado de la Vihuela. El ascenso, aunque no muy duro, es mantenido, sin un solo metro de descanso. Al remontar el collado, nos regala unas vistas espectaculares y en el fondo del valle aparece Colmenar de la Sierra, donde había comenzado la ruta. El descenso del collado me lleva de nuevo hasta el río Jarama, a través de un cerrado bosque. Llegado a este punto no queda sino remontar de nuevo hasta llegar a la carretera, ya en las inmediaciones del pueblo.

Vista desde el collado de la Vihuela

Los datos de wikiloc dan a la ruta una longitud de 40,87 km y un desnivel acumulado de 1.057 mts. Se trata de un auténtico rompepiernas, aunque la única subida verdaderamente dura es la de la muralla china.
Y para terminar, quería poner el vídeo de Guaranteed, el tema central de la película Hacia rutas salvajes, de Sean Penn, interpretado por Eddie Vedder, el líder de Pearl Jam. La película está basada en el libro del mismo título de Jack Krakauer, y cuenta la vida de Chris Macandless, un joven que abandonó todo para vagabundear por Estados Unidos hasta que al final se dirigió a Alaska, donde murió de inanición. Su cadáver fue encontrado por unos cazadores quince días después. Genio para unos y loco para otros, la verdad es que su peripecia vital no deja indiferente a nadie. De haber nacido en España, estoy seguro que habría acabado en algún rincón parecido a La Vereda.

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domingo, 2 de agosto de 2009

2-8-09. Rascafría-Pto. Malagosto-Pto. Navafría

Exageráis la hipocresía de los hombres. La mayoría piensa demasiado poco para permitirse el lujo de poder pensar doble.
Marguerite Yourcenar

Si tuviera que definir la ruta de hoy en pocas palabras, diría "im-precionante" y "¡buffff!. A priori, una ruta que asciende a 2.150 mts de altitud no presagia nada bueno. Y si añadimos la dificultad del terreno en algunos tramos y la longitud, tenemos todos los ingredientes para convertir la ruta en un pequeño calvario. También puede ser que ya no esté para estos trotes. Transcurre la ruta íntegramente por los montes Carpetanos, alineación montañosa que cierra el valle de Lozoya por el Norte. He iniciado la ruta en Rascafría.

¿La Paris-Roubaix?. No, Rascafría

Atravieso el pueblo en dirección norte, hacia el campo de fútbol, por unas preciosas calles adoquinadas. Tras atravesar un paso canadiense, comienza una pista en perfecto estado y con una pendiente suave. De vez en cuando, un claro en el espeso bosque permite una perspectiva de la altura ganada.

¿Donde están los gnomos?

Al fondo, Rascafría

A la salida de una curva he podido ver a un jabalí con cuatro o cinco jabatillos. Así, de forma cómoda voy acumulando kilómetros y altitud. De pronto, a través de un claro aparece ante mí la silueta inconfundible de Peñalara y el pico Claveles. Parece al alcance de la mano. Esta "autopista" acaba bruscamente en una curva a derechas, más a menos cuando desaparecen los árboles. Las piedras sueltas dificultan el pedaleo, pero de momento puedo continuar montado.

Autopista al cielo, con Peñalara al fondo

Se acabó lo bueno

Enseguida llego al puerto de Calderuelas, aunque no sé situarlo físicamente en ningún punto concreto de la ruta, ya que ni los mapas consultados ni el GPS me lo permiten. Tampoco sé si hay algún cartel que lo indique. Si así fuera, me lo he saltado. Al poco de donde se supone el puerto anterior, y tras un breve descenso, llego al puerto de Malagosto, uno de los objetivos del día. La verdad, llegar a un lugar mencionado en El Libro del Buen Amor del año 1.330 a mí me emociona, y más imaginarme al Arcipreste de Hita caminando por estos lares, que si ahora transmiten soledad, en el siglo XIV debían ser totalmente salvajes. Curioso fue el encuentro con la Chata, la portazguera del puerto:

Pasando una mañana por el puerto de Malagosto
salteome una serrana a la asomada del rostro:
"Fa de maja", dis', ¿donde andas, que buscas o que demandas
por aqueste puerto angosto?"

Díjele yo a la pregunta: "Vome facia Sotos albos"

Sigue el Arcipreste relatando sus desventuras con la Chata. Consigue de ella refugio, alimento y beneficiársela. Claro que, si fueran ciertos todos los lances amorosos que cuenta en su obra, resultaría ser el Arcipreste una especie de Nacho Vidal del siglo XIV.
Hasta ahora la ruta ha resultado cómoda y muy agradable. Paro un momento junto a la cruz de hierro de Juan Ruiz, a pocos metros del puerto, antes de afrontar la parte más dura de la jornada, una subida en la que, la fuerte pendiente y la piedra suelta me imposibilitan mantenerme sobre la bici. Toca patear. Llego así al punto más alto de la ruta, a 2.151 mts según el GPS. Durante varios kms, voy a transitar por encima de los 2.000 mts, lo que se nota en la fresca temperatura. Decido por tanto descender antes de parar a descansar.

La cruz de Juan Ruiz

Estoy ya a 2.000 mts. Y queda lo peor

El descenso lo realizo sobre la vertiente segoviana, al principio por una pista con mucha piedra suelta, donde me cruzo con el único ciclista que veo por estas alturas, y más tarde por una estupenda pista que me lleva hasta el cauce del río Cega. Cuando llego a un puente que me permite cambiar de vertiente, paro a descansar e inicio el ascenso a Navafría, junto al refugio de la Fragua. Veo en el Sigpac que la ladera por la que he descendido tiene el divertido nombre de Cuesta de Desgarra Rabos. ¡Toma ya con las toponimias!.
La subida a Navafría no es en principio muy dura, aunque tiene algunas rampas de cuidado. Pero dado que vengo de una altura considerable y tampoco he descendido tanto, tan solo me queda por salvar un desnivel de unos 250 mts. También es cierto que los km empiezan a pesar.

Subiendo a Navafría

Pero todo llega, si es necesario con el platillo y corono Navafría mientras un numeroso grupo de bikers han montado un chiringuito con mesa de camping, bebidas, frutas, etc... Eso es asistencia.
Aunque me consta que hay pistas para descender el puerto hacia la vertiente madrileña, me apetecía esta vez bajar por el perfecto asfalto de la carretera. Tampoco es que haya hecho ninguna locura, la máxima velocidad conseguida han sido 50 km/h. Rápidamente llego a Lozoya. Sigo por carretera hasta Pinilla del Valle. En este pueblo tomo un bonito camino que va uniendo los pueblos del valle. Atravieso así Alameda del Valle, Oteruelo y finalmente llego al punto de inicio, a Rascafría, muy cansado pero satisfecho por haber conseguido acabar esta preciosa ruta.
Compruebo en wikiloc los datos: 60,28 kms de longitud y un desnivel positivo acumulado de 1.472 mts. Absolutamente recomendable si no le asusta a uno la soledad y encontrase a kms de la civilización (y sin cobertura para el móvil).


domingo, 19 de julio de 2009

19-7-09. Alameda del Valle-Rascafría-La Morcuera

Cuando era más joven podía recordar todo, hubiera sucedido o no.
Mark Twain

El valle del Lozoya constituye una de las zonas naturales de más valor en la comunidad de Madrid. Dentro del término municipal de Rascafría, uno de los municipios que lo componen, está situado el Parque Natural de Peñalara, sí, el que lleva años esperando ser declarado Parque Nacional. A ver si un siglo de estos se consigue. Para los aficionados al MTB dispone de innumerables rutas. Pero también para el ciclista de carretera. En sus inmediaciones, puede disfrutar de los puertos de Cotos, Navafría, Canencia, Morcuera... La ruta de hoy la iniciamos en el pequeño pueblo de Alameda del Valle. Por una bonita y sombría pista, nos dirigimos a Oteruelo del Valle. A las 8 h, el termómetro marca solo 12 ºC. Las cerradas sombras del camino impiden que el sol nos caliente. En estos casos, lo mejor es aumentar el ritmo de pedaleo. Así, llegamos a Rascafría. A la salida de este pueblo, una especie de carril bici flanqueado por olmos y ocupado por peatones nos lleva hasta el monasterio del Paular. Este monasterio, inicialmente de la orden de los cartujos, fue mandado construir por el rey Juan I de Castilla en el año 1390. La vida religiosa se interrumpió en el año 1835, y no fue reanudada hasta 1954, cuando fue ofrecido por el dictador Franco a los monjes benedictinos. En la actualidad, está ocupado por una comunidad de monjes contemplativos de la congregación sublacense, quienes se encargan de su mantenimiento. Dispone también de hospedería y de tienda en la que se venden productos elaborados por los monjes.

Monasterio del Paular

Puente del Perdón

A la altura del monasterio, nos desviamos a la izquierda para atravesar el puente del Perdón, así denominado porque las autoridades locales tenían por costumbre efectuar los juicios junto al mismo. Los reos podían apelar la sentencia en el mismo puente y, si eran perdonados, se iban sanos y salvos. Aunque su aspecto actual data del siglo XVIII, hay constancia de su existencia desde principios del siglo XIV. Era el acceso principal hacia el molino de papel de los Batanes, de donde salió el papel en el que se imprimió la primera parte del Quijote. Nada más pasar el puente, nos encontramos con el área recreativa de las Presillas, una zona muy bien cuidada y preparada para el baño con las piscinas naturales que se forman en el cauce del río Aguilón.

Area recreativa de las Presillas


Subiendo hacia La Morcuera

Por la pista del GR10.1, en excelente estado, iniciamos la subida que nos llevará hasta el puerto de La Morcuera. No es una subida con grandes pendientes, salvo alguna rampa en su tramo final. Al principio atravesamos un espectacular robledal y en su parte más alta pinares de repoblación. Esta pista no llega hasta la misma cima del puerto, sino a la altura del refugio de la Morcuera, aproximadamente a 1 km de la cumbre en la vertiente de Rascafría. Aquí alcanzamos el punto más alto del día, a unos 1730 mts de altura. Tras un breve descanso, iniciamos el descenso por carretera. Enseguida la abandonamos a la derecha para proseguir por el GR10.1. Tras un breve ascenso, llegamos a un cruce. Si continuáramos por la derecha, siguiendo el GR, llegaríamos al puerto de Canencia. Esta es otra de las rutas por la zona que merecen la pena. Sin embargo, en esta ocasión tomamos la pista de la izquierda, que nos lleva al refugio de la Majada del Cojo. No he conseguido averiguar el origen de tan peculiar nombre.

Refugio de la Majada del Cojo

A pocos metros del refugio, una cerrada curva a izquierdas nos ofrece un mirador con unas espectaculares vistas de las montañas que por el norte cierran el valle de Lozoya. Al este, podemos contemplar la zona del puerto de Navafría y al oeste, el imponente pico de Peñalara, con algunos neveros que resisten las elevadas temperaturas del mes de Julio. A nuestros pies, los municipios de Alameda, Oteruelo y Rascafría aparecen perfectamente integrados en el entorno. Afortunadamente, aún no han sucumbido al hormigón desaforado.

Vista desde el mirador de la Majada del Cojo

Continuamos bajando y en pocos minutos nos encontramos de nuevo en el coche, aparcado esta vez junto a la iglesia de Alameda del Valle. No ha sido ésta una ruta que destaque por su longitud. Pero sus escasos 32 km nos han ofrecido algunos de los mejores paisajes que se pueden disfrutar en la comunidad de Madrid. Como siempre, he colgado la ruta en wikiloc.

domingo, 28 de junio de 2009

28-6-09. La Jarosa-Alto del León-Collado Mediano

Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda.
Mario Benedetti

Hacía mucho tiempo que no me acercaba por la Jarosa. Y es una zona que merece la pena. Son innumerables las posibilidades que ofrece. Como además me he levantado con ganas de subir cuestas, he pensado enlazar dos subidas, la de la Jarosa y la del alto del León.


El embalse de la Jarosa con la cruz al fondo


He dejado el coche en Guadarrama. Tras un corto callejeo, inicio la ascensión hacia la presa. Esta primera parte es muy cómoda, una subida tendida con un asfalto perfecto. Después de pasar por delante del muro de hormigón de la presa, la carretera va bordeando el embalse hasta su cola, en medio de una frondosa vegetación. Como es muy pronto, todavía no hay domingueros en los chiringuitos. Solo observo a un grupo de cuatro personas que en la orilla están practicando tai-chi. Este tramo es totalmente llano, y así sigo hasta el final del embalse. Nada más pasar un chiringuito en el que el camarero se afana preparando las mesas y sillas, se inicia la parte más dura de la ascensión. Salvo algún pequeño descanso, ya no dejo de subir hasta llegar al alto de la Jarosa, a unos 1.440 mts de altura. Y tengo que salvar un tramo durísimo de unos 500 mts, digno de las mejores rampas de la Bola del Mundo. Hace muchos años, la primera vez que vinimos por aquí mi hermano y yo, recuerdo que tuvimos que echar pie a tierra en el mismo momento que nos adelantaba un chaval de forma inmisericorde. Iba casi esprintando el jodío. Ahora puedo subir sin bajarme de la bici, eso sí, sin muchas florituras. Y observo que según me voy acercando a la cruz del Valle de los Caídos, mi sufrimiento aumenta exponencialmente. ¿Por que será?.
Acabado este tramo, tras una curva a derechas, sigo subiendo, pero ya de una forma más suave, aunque en alguna otra cuesta me veo obligado a poner de nuevo el plato pequeño, más por mis limitaciones que por necesidades de la carretera.


La carreterita de la Jarosa

Ya en la cumbre, esperaba encontrar el cartel de madera diseñado y fabricado por el forero BuruM de www.altimetrias.com, quien se está tomando la molestia de colocar en algunos puertos unos carteles de madera con toda la información del puerto, como he tenido ocasión de comprobar en el vecino Abantos. Pero no sé si los forestales o algún gamberro lo han debido de quitar. Una pena no respetar semejante trabajo.
Inicio el corto descenso en el que escasamente pierdo 80 mts de altura, antes de desviarme a la izquierda por una pista en excelente estado para dirigirme al alto del León. En realidad, esta pista sale a la carretera, por llamarla de alguna forma, del Collado de la Mina. Este es, por tanto, el punto más alto de la ruta. A partir de aquí, ya en descenso llego rápidamente al alto del León. Aquí paro un rato a descansar, y mientras doy buena cuenta de las barritas, observo las impresionantes motos de los que dedican como yo las mañanas del domingo a pasearse sobre dos ruedas, pero eso sí, motorizados.

La subida al alto del León

Continúo la ruta descendiendo un tramo por carretera hasta desviarme a la izquierda y tomar el camino de la Molinera, que me llevará a Cercedilla. Aquí están en plena campaña maderera. Se amontonan los troncos de pino a los lados de la pista. Esperemos que dejen el monte limpio. En la época en que estamos, comenzando el verano, no parece muy prudente acumular montones de desmoches.

El camino de la Molinera

Una vez en Cercedilla, por carretera me dirijo hasta Collado Mediano, atravesando Los Molinos y el Alto de la Serranilla. Ya en Collado tomo la pista del yacimiento romano para, en rápido descenso, llegar a Alpedrete. Otro corto tramo de carretera y a continuación, una senda que me deja en el punto de inicio.
La ruta, colgada en wikiloc, ha resultado ser de 42 km de longitud y un desnivel positivo acumulado de 900 mts. No está mal.

domingo, 17 de mayo de 2009

17-5-09. Collado Mediano-Alpedrete-Moralzarzal-Manzanares

Nunca digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Sabiduría popular

Realizamos esta ruta el día 1 después de Eurovisión. Soy persona de pocas aficiones, pero una de ellas es no ver jamás este festival. Creo que, en la actualidad, hay dos manifestaciones absolutamente horteras, rancias y casposas. Una es el susodicho festival. Otra es la colocación de pancartas en los puentes sobre las autovias con leyendas del tipo: "Manolo y Paquita se casan".
La ruta que hemos elegido para hoy no presenta especiales dificultades. Su longitud, 45 km, la hace idónea para acumular kilómetros sin más pretensiones, lo que nos viene bien después de un invierno muy duro en el que hemos salido poco con la bici. ¡Qué buena excusa!. Como muchas otras veces, iniciamos la ruta en Collado Mediano, y nos dirigimos hacia Alpedrete por la pista del yacimiento romano. Un ligero viento en contra nos hace esforzarnos más de lo que quisiéramos. Ya lo dice el refrán: en el ciclismo, todo da por culo menos el viento. Perdón por el inciso de mal gusto.



¡Que noooooooo, que no queremos compañía!

Cuando llegamos a la carretera de Guadarrama, giramos a la izquierda. Durante un corto tramo, rodaremos por asfalto, que tampoco está mal. Ya que nuestras familias, siempre velando por nuestra seguridad, no nos permiten practicar ciclismo de carretera, (lo de ciclismo de carretera es una redundancia, lo que hacemos nosotros es otra cosa), de vez en cuando aprovechamos el asfalto que se nos presenta para sacar a pasear al rodador holandés que llevamos dentro. Enseguida retomamos las pistas y senderos y atravesamos Collado Villalba para dirigirnos hacia Moralzarzal. Aquí, a la altura del camping iniciamos la única subida dura de la jornada, de las de meter molinillo, la que nos llevará hasta el mirador, que como siempre, nos regala unas espectaculares vistas.


Vistas desde el mirador de Moralzarzal




Tras un rápido descenso, giramos a la derecha y tomamos una amplia pista. Si continuáramos hasta el final, esta pista nos llevaría hasta el puente medieval en las inmediaciones de Colmenar Viejo. Pero no, unos kms antes, nos desviamos a la izquierda para acercarnos a Manzanares el Real. A partir de aquí, vamos a transitar durante varios kms por el camino de Santiago de Madrid, con sus flechitas y todo.
El embalse de Santillana presenta en esta ocasión un aspecto inmejorable, prácticamente lleno al 100% de su capacidad. Es curiosa su historia. Debe su nombre a D. Joaquín de Arteaga, marqués de Santillana y duque de Infantado, responsable de su construcción en 1907. La inauguración oficial tuvo como protagonista a Alfonso XIII, en 1908. Sin embargo, el embalse tal como lo conocemos hoy es más reciente, de 1971, año en el que se antepuso a la presa antigua una escollera recta que permitió duplicar su capacidad. De la antigua presa, emerge orgulloso en la actualidad el antiguo torreón de estilo gótico plateresco.
Paramos en la plaza de Manzanares a descansar y tomarnos un refrigerio. Como todos los domingos, y dada su condición de destino turístico, es un hervidero de gente.



El embalse, en todo su esplendor



La cola del embalse, con la sierra al fondo


Estamos entrando en Manzanares el Real

Tras el descanso, seguimos por el camino de Santiago. Pasamos delante de la entrada a la Pedriza. Los domingueros poco madrugadores, esperan delante de la barrera a que salga algún coche para poder entrar, dado que el cupo máximo se agota enseguida. El siguiente pueblo de la ruta es Matalpino. Un poco antes de llegar, abandonamos el camino de Santiago cruzando un puente a la izquierda sobre un arroyo. A partir de aquí, callejeamos por varias urbanizaciones antes de tomar de nuevo una pista que nos llevará hasta Becerril de la Sierra. En este tramo, contemplamos varios lagartos, alguno de considerable tamaño. Está llegando el buen tiempo.

Desde Becerril hasta Collado Mediano, circulamos por carretera, primero en suave ascenso hasta la urbanización Parquecollado y después en descenso. Damos así fin a la ruta de hoy.

Como siempre, he publicado el track en wikiloc.