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domingo, 13 de diciembre de 2009

13-12-09. Alameda del Valle-Canencia-Lozoya

No, el éxito no se lo deseo a nadie. Le sucede a uno lo que a los alpinistas, que se matan por llegar a la cumbre y cuando llegan, ¿qué hacen? Bajar, o tratar de bajar discretamente, con la mayor dignidad posible.
Gabriel García Márquez

¡Brrrr, qué frío!. Este podría ser el resumen de la ruta de hoy. Cuando la hemos iniciado, en Alameda del Valle, el termómetro del coche marcaba -3º. Y así hemos continuado en gran parte, ya que hemos transitado por la cara norte de la montaña, y en un cerrado bosque que no dejaba pasar los rayos del sol. Era un buen día para haber elegido la ladera de enfrente del valle del Lozoya, por ejemplo subiendo a Malagosto. Veíamos, mientras tiritábamos en la subida, la ladera sur de los montes Carpetanos a pleno sol. No es que la diferencia fuera mucha, pero siempre se agradecen los tibios rayos.


Inicio de la ruta

Y eso que hemos empezado primero en un falso llano y luego en dura subida hacia el alto de la Majada del Cojo, lo que en teoría nos iba a permitir entrar en calor, pero ni por esas. Por cierto un puerto que, si estuviera asfaltado daría mucho que hablar por su dureza. Afortunadamente, los de las ruedas gordas lo podemos disfrutar en exclusiva.

Subiendo el Alto de la Majada del Cojo

Es una subida que sólo la conocía en sentido contrario, y voto a Bríos que no es lo mismo bajar que subir. Al terminar, y tras un breve y suave descenso, enlazamos con el GR-10, en el tramo que une los puertos de Morcuera y Canencia.
Aquí el frío era ya insoportable, acrecentado además por la velocidad adquirida en el descenso. Este tramo, que ya lo conocemos bien de las rutas por Miraflores de la Sierra, habitualmente suele estar muy concurrido, tanto por ciclistas como por senderistas. Hoy solamente nos hemos cruzado con un ciclista que llevaba una bici de ciclocros, y con unos paseantes que llevaban un rotweiler. Me quedo con la bici.

Al llegar al puerto de Canencia, hemos decidido bajar rápidamente al pueblo y buscar algún rincón soleado para comer algo. También hemos pensado entrar en algún bar y tomarnos unos caldos bien calientes, pero por la ley de Murphy, estaba claro que ninguno de los dos debíamos llevar hoy dinero.

Llegando a Lozoya

A partir de este pueblo hemos tomado una vía pecuaria en perfecto estado, de zahorra compactada. Esta pista, salvo algún pequeño atajo intermedio, nos va a llevar hasta el final de la ruta. Y continúa más lejos, hasta el puente del Perdón, en Rascafría. Recorre por tanto, casi todo el valle de Lozoya. Como es prácticamente llana, resulta perfecta para recorrerla tranquilamente, en plan paseo, ya sea andando o en bici. Poco antes de llegar al pueblo de Lozoya, nos encontramos con el embalse.

Embalse de Lozoya, con Peñalara al fondo

Como todos los de la región, anda escaso de agua. A ver si empieza a llover de verdad. La pista que seguimos lo bordea en su totalidad, hasta Pinilla del Valle, donde está la cola. Desde aquí, solamente restan 3 km hasta Alameda del Valle para acabar la ruta.
Los datos de Wikiloc indican una ruta de casi 44 km, con una dura subida inicial y el resto en descenso o llaneando. Muy recomendable en cualquier época del año, eso sí, con temperaturas adecuadas al común de los mortales.
Ya que estamos en época navideña, tiempo de festejos y jolgorios, voy a colgar un vídeo apropiado para la ocasión. Se trata de una versión del tema de Bob Dylan "Knockin'on Heaven's Door" interpretado por el estrafalario grupo finlandés The Leningrad Cowboys. Y lo más increíble, acompañados por los coros del ejército ruso. A ratos parece que están de coña, pero el resultado final es más que digno.




domingo, 2 de agosto de 2009

2-8-09. Rascafría-Pto. Malagosto-Pto. Navafría

Exageráis la hipocresía de los hombres. La mayoría piensa demasiado poco para permitirse el lujo de poder pensar doble.
Marguerite Yourcenar

Si tuviera que definir la ruta de hoy en pocas palabras, diría "im-precionante" y "¡buffff!. A priori, una ruta que asciende a 2.150 mts de altitud no presagia nada bueno. Y si añadimos la dificultad del terreno en algunos tramos y la longitud, tenemos todos los ingredientes para convertir la ruta en un pequeño calvario. También puede ser que ya no esté para estos trotes. Transcurre la ruta íntegramente por los montes Carpetanos, alineación montañosa que cierra el valle de Lozoya por el Norte. He iniciado la ruta en Rascafría.

¿La Paris-Roubaix?. No, Rascafría

Atravieso el pueblo en dirección norte, hacia el campo de fútbol, por unas preciosas calles adoquinadas. Tras atravesar un paso canadiense, comienza una pista en perfecto estado y con una pendiente suave. De vez en cuando, un claro en el espeso bosque permite una perspectiva de la altura ganada.

¿Donde están los gnomos?

Al fondo, Rascafría

A la salida de una curva he podido ver a un jabalí con cuatro o cinco jabatillos. Así, de forma cómoda voy acumulando kilómetros y altitud. De pronto, a través de un claro aparece ante mí la silueta inconfundible de Peñalara y el pico Claveles. Parece al alcance de la mano. Esta "autopista" acaba bruscamente en una curva a derechas, más a menos cuando desaparecen los árboles. Las piedras sueltas dificultan el pedaleo, pero de momento puedo continuar montado.

Autopista al cielo, con Peñalara al fondo

Se acabó lo bueno

Enseguida llego al puerto de Calderuelas, aunque no sé situarlo físicamente en ningún punto concreto de la ruta, ya que ni los mapas consultados ni el GPS me lo permiten. Tampoco sé si hay algún cartel que lo indique. Si así fuera, me lo he saltado. Al poco de donde se supone el puerto anterior, y tras un breve descenso, llego al puerto de Malagosto, uno de los objetivos del día. La verdad, llegar a un lugar mencionado en El Libro del Buen Amor del año 1.330 a mí me emociona, y más imaginarme al Arcipreste de Hita caminando por estos lares, que si ahora transmiten soledad, en el siglo XIV debían ser totalmente salvajes. Curioso fue el encuentro con la Chata, la portazguera del puerto:

Pasando una mañana por el puerto de Malagosto
salteome una serrana a la asomada del rostro:
"Fa de maja", dis', ¿donde andas, que buscas o que demandas
por aqueste puerto angosto?"

Díjele yo a la pregunta: "Vome facia Sotos albos"

Sigue el Arcipreste relatando sus desventuras con la Chata. Consigue de ella refugio, alimento y beneficiársela. Claro que, si fueran ciertos todos los lances amorosos que cuenta en su obra, resultaría ser el Arcipreste una especie de Nacho Vidal del siglo XIV.
Hasta ahora la ruta ha resultado cómoda y muy agradable. Paro un momento junto a la cruz de hierro de Juan Ruiz, a pocos metros del puerto, antes de afrontar la parte más dura de la jornada, una subida en la que, la fuerte pendiente y la piedra suelta me imposibilitan mantenerme sobre la bici. Toca patear. Llego así al punto más alto de la ruta, a 2.151 mts según el GPS. Durante varios kms, voy a transitar por encima de los 2.000 mts, lo que se nota en la fresca temperatura. Decido por tanto descender antes de parar a descansar.

La cruz de Juan Ruiz

Estoy ya a 2.000 mts. Y queda lo peor

El descenso lo realizo sobre la vertiente segoviana, al principio por una pista con mucha piedra suelta, donde me cruzo con el único ciclista que veo por estas alturas, y más tarde por una estupenda pista que me lleva hasta el cauce del río Cega. Cuando llego a un puente que me permite cambiar de vertiente, paro a descansar e inicio el ascenso a Navafría, junto al refugio de la Fragua. Veo en el Sigpac que la ladera por la que he descendido tiene el divertido nombre de Cuesta de Desgarra Rabos. ¡Toma ya con las toponimias!.
La subida a Navafría no es en principio muy dura, aunque tiene algunas rampas de cuidado. Pero dado que vengo de una altura considerable y tampoco he descendido tanto, tan solo me queda por salvar un desnivel de unos 250 mts. También es cierto que los km empiezan a pesar.

Subiendo a Navafría

Pero todo llega, si es necesario con el platillo y corono Navafría mientras un numeroso grupo de bikers han montado un chiringuito con mesa de camping, bebidas, frutas, etc... Eso es asistencia.
Aunque me consta que hay pistas para descender el puerto hacia la vertiente madrileña, me apetecía esta vez bajar por el perfecto asfalto de la carretera. Tampoco es que haya hecho ninguna locura, la máxima velocidad conseguida han sido 50 km/h. Rápidamente llego a Lozoya. Sigo por carretera hasta Pinilla del Valle. En este pueblo tomo un bonito camino que va uniendo los pueblos del valle. Atravieso así Alameda del Valle, Oteruelo y finalmente llego al punto de inicio, a Rascafría, muy cansado pero satisfecho por haber conseguido acabar esta preciosa ruta.
Compruebo en wikiloc los datos: 60,28 kms de longitud y un desnivel positivo acumulado de 1.472 mts. Absolutamente recomendable si no le asusta a uno la soledad y encontrase a kms de la civilización (y sin cobertura para el móvil).


domingo, 19 de julio de 2009

19-7-09. Alameda del Valle-Rascafría-La Morcuera

Cuando era más joven podía recordar todo, hubiera sucedido o no.
Mark Twain

El valle del Lozoya constituye una de las zonas naturales de más valor en la comunidad de Madrid. Dentro del término municipal de Rascafría, uno de los municipios que lo componen, está situado el Parque Natural de Peñalara, sí, el que lleva años esperando ser declarado Parque Nacional. A ver si un siglo de estos se consigue. Para los aficionados al MTB dispone de innumerables rutas. Pero también para el ciclista de carretera. En sus inmediaciones, puede disfrutar de los puertos de Cotos, Navafría, Canencia, Morcuera... La ruta de hoy la iniciamos en el pequeño pueblo de Alameda del Valle. Por una bonita y sombría pista, nos dirigimos a Oteruelo del Valle. A las 8 h, el termómetro marca solo 12 ºC. Las cerradas sombras del camino impiden que el sol nos caliente. En estos casos, lo mejor es aumentar el ritmo de pedaleo. Así, llegamos a Rascafría. A la salida de este pueblo, una especie de carril bici flanqueado por olmos y ocupado por peatones nos lleva hasta el monasterio del Paular. Este monasterio, inicialmente de la orden de los cartujos, fue mandado construir por el rey Juan I de Castilla en el año 1390. La vida religiosa se interrumpió en el año 1835, y no fue reanudada hasta 1954, cuando fue ofrecido por el dictador Franco a los monjes benedictinos. En la actualidad, está ocupado por una comunidad de monjes contemplativos de la congregación sublacense, quienes se encargan de su mantenimiento. Dispone también de hospedería y de tienda en la que se venden productos elaborados por los monjes.

Monasterio del Paular

Puente del Perdón

A la altura del monasterio, nos desviamos a la izquierda para atravesar el puente del Perdón, así denominado porque las autoridades locales tenían por costumbre efectuar los juicios junto al mismo. Los reos podían apelar la sentencia en el mismo puente y, si eran perdonados, se iban sanos y salvos. Aunque su aspecto actual data del siglo XVIII, hay constancia de su existencia desde principios del siglo XIV. Era el acceso principal hacia el molino de papel de los Batanes, de donde salió el papel en el que se imprimió la primera parte del Quijote. Nada más pasar el puente, nos encontramos con el área recreativa de las Presillas, una zona muy bien cuidada y preparada para el baño con las piscinas naturales que se forman en el cauce del río Aguilón.

Area recreativa de las Presillas


Subiendo hacia La Morcuera

Por la pista del GR10.1, en excelente estado, iniciamos la subida que nos llevará hasta el puerto de La Morcuera. No es una subida con grandes pendientes, salvo alguna rampa en su tramo final. Al principio atravesamos un espectacular robledal y en su parte más alta pinares de repoblación. Esta pista no llega hasta la misma cima del puerto, sino a la altura del refugio de la Morcuera, aproximadamente a 1 km de la cumbre en la vertiente de Rascafría. Aquí alcanzamos el punto más alto del día, a unos 1730 mts de altura. Tras un breve descanso, iniciamos el descenso por carretera. Enseguida la abandonamos a la derecha para proseguir por el GR10.1. Tras un breve ascenso, llegamos a un cruce. Si continuáramos por la derecha, siguiendo el GR, llegaríamos al puerto de Canencia. Esta es otra de las rutas por la zona que merecen la pena. Sin embargo, en esta ocasión tomamos la pista de la izquierda, que nos lleva al refugio de la Majada del Cojo. No he conseguido averiguar el origen de tan peculiar nombre.

Refugio de la Majada del Cojo

A pocos metros del refugio, una cerrada curva a izquierdas nos ofrece un mirador con unas espectaculares vistas de las montañas que por el norte cierran el valle de Lozoya. Al este, podemos contemplar la zona del puerto de Navafría y al oeste, el imponente pico de Peñalara, con algunos neveros que resisten las elevadas temperaturas del mes de Julio. A nuestros pies, los municipios de Alameda, Oteruelo y Rascafría aparecen perfectamente integrados en el entorno. Afortunadamente, aún no han sucumbido al hormigón desaforado.

Vista desde el mirador de la Majada del Cojo

Continuamos bajando y en pocos minutos nos encontramos de nuevo en el coche, aparcado esta vez junto a la iglesia de Alameda del Valle. No ha sido ésta una ruta que destaque por su longitud. Pero sus escasos 32 km nos han ofrecido algunos de los mejores paisajes que se pueden disfrutar en la comunidad de Madrid. Como siempre, he colgado la ruta en wikiloc.