domingo, 25 de julio de 2010

25-7-2.010. Divagaciones y delirios

Mira si será malo el trabajo, que deben pagarte para que lo hagas
Facundo Cabral

La práctica del ciclismo, además de los beneficios para la salud, conlleva otros efectos colaterales. El más importante, que las muchas horas pedaleando nos permiten estrujarnos las pocas neuronas útiles. Se obtienen así importantes reflexiones, como las que a continuación expongo:


* A veces, algunas veces, tras ímprobos esfuerzos, conseguimos adelantar a alguien en una cuesta. No pasa nada. A los treinta segundos, seremos adelantados por una grupeta formada por 20 globeros, 5 chicas y un chaval de 12 años con una bici del Carrefour. Sirva para dejar la autoestima en su justo lugar.
* Muy interesante resulta observar los avituallamientos en las marchas. No falla: el biker que toma más barritas de las necesarias tira al suelo los envoltorios.
* Cuando subimos un puerto, siempre nos autoconvencemos de que una de las ruedas va frenada, si no las dos. Es la única razón para que vayamos tan despacio.
* No hay nadie, pero nadie, que sepa utilizar todas las funciones del GPS.


* Si los caballeros ciclistas nos cruzamos o adelantamos a una fémina en bici, desviaremos la mirada hacia la zona del sillín (de la fémina). Bueno, es que nos interesan la marca y modelo.
* Cuando en un grupo hay una caída, siempre oiremos esta frase: ¡cada uno se baja como quiere!.
* Los supergloberos somos así: yo quería ir al Soplao, pero ese día trabajo.
* En un puerto de doble vertiente de tierra, la piedra suelta suele estar en la subida.
* Una de las mayores ventajas del ciclismo es que no se utilizan vuvuzelas.


* Se ha publicado recientemente una encuesta del CIS sobre las leyendas urbanas más famosas. Son las siguientes: la chica de la curva, el submarinista chamuscado que aparece en un incendio forestal y el ciclista español implicado en la Operación Puerto que lo reconoce y colabora con la justicia.
Continuará... (o no).





domingo, 27 de junio de 2010

27-06-2.010. La Navata- Vuelta a la Sierra de Hoyo

No sé con qué armas se luchará en la tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la cuarta Guerra Mundial: Palos y mazas.
Albert Einstein

En el interior del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, se localiza la sierra de Hoyo de Manzanares, una formación granítica al igual que su vecina La Pedriza. Su pico más alto es El Estepar, con 1.404 mts. Precisamente la abundancia de bolos y canchales convierten a esta zona en un paraíso para los amantes del trial, aunque también podemos disfrutar de ella los que preferimos un uso más tranquilo de la bici.Es importante señalar que parte de su superficie no es accesible, al estar ocupada por los campos de maniobras de la Academia de Ingenieros del Ejército, situada en su cara sur, cerca de la población que le da nombre.

La Pedriza al fondo

La ruta que proponemos hoy recorre todo su perímetro, sin que llegue en ningún momento a internarse por los senderos y trochas más complicados. De hecho, recorreremos varios kilómetros por asfalto, eso sí, siempre por zonas con escaso tráfico. Para empezar, nos dirigimos hacia la A6, y por la vía de servicio entramos en Collado Villalba, por la zona de Cantos Altos. La primera pista del día nos deja en las inmediaciones de la urbanización Fontenebro y una vez atravesadas sus calles abandonaremos el asfalto por un largo tramo. Nos acercaremos primero a Moralzarzal. Aquí, a la altura del camping habitualmente solemos subir al mirador. Esta vez, la longitud de la ruta aconseja prudencia, así que atajamos por el polideportivo y el polígono industrial. Una cómoda pista nos acercará primero a Cerceda y posteriormente, tras atravesar la M607 por un túnel, a las inmediaciones de Manzanares el Real. A partir del cruce para desviarnos a esta localidad, transitaremos por el Camino de Santiago madrileño. Es relativamente frecuente cruzarnos con peregrinos, y más en un año como éste, pero no ha habido suerte. Una larga bajada nos deja en el puente medieval.

La cara norte de la sierra

Estamos en el camino de Santiago


El puente medieval

La marcha de Colmenar Viejo conoce bien esta zona y el camino que vamos a tomar ahora, en constante subida hasta la carretera M618. Cuando la alcanzamos, giramos a la derecha para llegar hasta Hoyo de Manzanares. El firme de esta carretera, de poco tráfico, es muy curioso: en el centro es de asfalto y a los lados de hormigón. Se diría que, una carretera en principio muy estrecha, la han ampliado hormigonando los arcenes.

La cara sur de la sierra, cerca de Hoyo de Manzanares

Antes de entrar en esta última localidad, pasaremos frente a la Academia de Ingenieros del Ejército. Cuartel éste al que le cabe el triste honor de haber asistido a los fusilamientos de los últimos condenados a muerte del franquismo. También estuvo de actualidad el pasado año, cuando se detectó entre sus muros unos de los primeros casos de gripe A en España. Sí, esa gripe que poco menos iba a acabar con la especie humana, y de la que nunca más se supo. Un chollo para los conspiranoicos. Desde Hoyo parten múltiples rutas por la sierra, y para todos los gustos. Incluso se organizaba hasta hace pocos años la ruta Rompepiernas, bastante popular. Tuve ocasión de participar en una, y me gustó bastante la organización, pero para mi gusto era excesivamente técnica. Después de la parada de rigor para el momento barritas, continuamos hacia La Berzosa, y el rápido descenso por sus calles asfaltadas nos deja primero en Torrelodones y después en la urbanización Los Jarales. Aquí comienza el camino del Vedado de las Monjas, el último tramo que vamos a disfrutar hoy fuera de asfalto, junto con el camino de Navatornera que nos dejará ya en La Navata, punto de inicio y final de esta ruta.
Esta es una ruta sin especiales dificultades físicas, para hacer a buen ritmo. Wikiloc nos da 52 km de longitud y 670 mts de desnivel acumulado.

domingo, 4 de abril de 2010

4-4-10. Una vuelta por Abantos

Lo peor de la ignorancia es que, a medida que se prolonga, adquiere confianza.
Anónimo

Como casi siempre que subo a Abantos, he iniciado la ruta en El Tomillar, en la carretera de El Escorial a Guadarrama. Prefiero esta vertiente a la que se inicia en el pueblo, aunque solo sea por la facilidad para aparcar. Esta vez además, he escogido "la variante de la variante". Aproximadamente en el km 1,400, sale un desvío por la derecha tras una barrera que rápidamente va ganando altura mediante una serie de zetas enlazadas. Transcurre la subida por la zona devastada por el incendio de Agosto de 1.999. Por fortuna, se observa que se está regenerando con rapidez. La mala noticia es que, por lo que se ve, la reforestación está basada en el pino silvestre. Podían haber aprovechado para aumentar la diversidad forestal. Debido a la poca envergadura actual de los árboles, en todo momento se tiene perspectiva de la altura ganada, además de unas impresionantes vistas hacia el sur. Cuando se llega a un merendero, al acabar las zetas, comienza un tramo de falso llano ya por el interior del bosque. Sobre el km 6,000, volvemos a juntarnos con la carretera principal de subida. Hace muchos años, (pero muchos, muchos, por lo menos 25, que uno ya tiene una edad respetable) esta carreterita estaba abierta al tráfico rodado. Supongo que la cerrarían por seguridad. Resulta llamativo el perfecto estado del asfalto en la zona de las zetas, mucho mejor, incluso, que el de la carretera principal. Es un lujo pedalear por aquí en ausencia total de coches.

Aquí se toma el desvío


Tramo de las zetas


Panorámica parcial de las zetas

Retomamos la carretera junto al mirador situado al inicio del falso llano anterior al arboreto "Luis Ceballos". Esta es otra visita pendiente, a ver si aprendemos algo más sobre la flora de la sierra de Guadarrama. Tras unas suaves rampas, llegamos a una cerrada curva a derechas donde comienza la parte más dura de la ascensión. A esta curva llega también el camino de las famosas zetas de Abantos. Digo famosas porque son las únicas que se nombran. Las que he recorrido yo, no las he visto en ningún foro ciclista. Las llamaremos las zetas bis.
Como decía, comienza la parte más dura de la subida, con zonas en las que la pendiente es constante de dos dígitos, y puntas del 17%. Hasta remontar el collado deberemos echar mano del platillo y apretar los dientes. Aquí hay bastante confusión sobre la toponimia. Cuando llegamos al punto en el que cambiamos de vertiente y tenemos a nuestros pies el embalse del Tobar, estamos en el puerto de Malagón. Lo que se conoce como puerto de Abantos, el que estamos habituados a ver en la Vuelta, está situado aproximadamente 1,500 km más adelante, en el límite entre las provincias de Madrid y Avila. Esta vez no voy a llegar hasta ese punto. En el mismo puerto de Malagón, atravieso una portilla y tomo una pista a la izquierda. Sigo subiendo unos 2,500 km más, pero la pendiente resulta ya mucho más llevadera. Alcanzo el punto más alto de la ruta, a 1.600 mts.

Punto más alto de la ruta

A partir de aquí, inicio el descenso hacia el pueblo de Robledondo por la misma pista. Ya en el pueblo, cojo la carretera que desciende al puerto de la Cruz Verde. Como todos los domingos, está repleta de moteros. Continúo bajando hasta Zarzalejo. Nada más pasar el barrio de la estación, abandono el asfalto y tomo una pista a la izquierda que se dirige a la silla de Felipe II. Curiosamente, según me acerco a la silla tengo frente a mí la imponente sierra de Abantos, donde he estado hace un par de horas.

Vista desde la silla de Felipe II

Me detengo unos breves instantes y comienzo el descenso. Atravieso la carretera de Robledo y me dirijo hacia San Lorenzo del Escorial por la carretera colindante con el campo de golf La Herrería. Tanto el camino que me ha llevado a la silla como esta carretera o más bien calle urbana, forman parte del GR10, el sendero de gran recorrido que une Valencia con Lisboa. Para atravesar el pueblo, qué mejor que bordear el monasterio. Después, solo queda tomar la carretera de Guadarrama para volver al punto de inicio.

El monasterio bien justifica una ruta

Wikiloc me indica una ruta de 37,700 km con un desnivel acumulado de poco más de 900 mts. A ver si vamos cogiendo una mínima forma que nos permita afrontar retos más ambiciosos.

domingo, 13 de diciembre de 2009

13-12-09. Alameda del Valle-Canencia-Lozoya

No, el éxito no se lo deseo a nadie. Le sucede a uno lo que a los alpinistas, que se matan por llegar a la cumbre y cuando llegan, ¿qué hacen? Bajar, o tratar de bajar discretamente, con la mayor dignidad posible.
Gabriel García Márquez

¡Brrrr, qué frío!. Este podría ser el resumen de la ruta de hoy. Cuando la hemos iniciado, en Alameda del Valle, el termómetro del coche marcaba -3º. Y así hemos continuado en gran parte, ya que hemos transitado por la cara norte de la montaña, y en un cerrado bosque que no dejaba pasar los rayos del sol. Era un buen día para haber elegido la ladera de enfrente del valle del Lozoya, por ejemplo subiendo a Malagosto. Veíamos, mientras tiritábamos en la subida, la ladera sur de los montes Carpetanos a pleno sol. No es que la diferencia fuera mucha, pero siempre se agradecen los tibios rayos.


Inicio de la ruta

Y eso que hemos empezado primero en un falso llano y luego en dura subida hacia el alto de la Majada del Cojo, lo que en teoría nos iba a permitir entrar en calor, pero ni por esas. Por cierto un puerto que, si estuviera asfaltado daría mucho que hablar por su dureza. Afortunadamente, los de las ruedas gordas lo podemos disfrutar en exclusiva.

Subiendo el Alto de la Majada del Cojo

Es una subida que sólo la conocía en sentido contrario, y voto a Bríos que no es lo mismo bajar que subir. Al terminar, y tras un breve y suave descenso, enlazamos con el GR-10, en el tramo que une los puertos de Morcuera y Canencia.
Aquí el frío era ya insoportable, acrecentado además por la velocidad adquirida en el descenso. Este tramo, que ya lo conocemos bien de las rutas por Miraflores de la Sierra, habitualmente suele estar muy concurrido, tanto por ciclistas como por senderistas. Hoy solamente nos hemos cruzado con un ciclista que llevaba una bici de ciclocros, y con unos paseantes que llevaban un rotweiler. Me quedo con la bici.

Al llegar al puerto de Canencia, hemos decidido bajar rápidamente al pueblo y buscar algún rincón soleado para comer algo. También hemos pensado entrar en algún bar y tomarnos unos caldos bien calientes, pero por la ley de Murphy, estaba claro que ninguno de los dos debíamos llevar hoy dinero.

Llegando a Lozoya

A partir de este pueblo hemos tomado una vía pecuaria en perfecto estado, de zahorra compactada. Esta pista, salvo algún pequeño atajo intermedio, nos va a llevar hasta el final de la ruta. Y continúa más lejos, hasta el puente del Perdón, en Rascafría. Recorre por tanto, casi todo el valle de Lozoya. Como es prácticamente llana, resulta perfecta para recorrerla tranquilamente, en plan paseo, ya sea andando o en bici. Poco antes de llegar al pueblo de Lozoya, nos encontramos con el embalse.

Embalse de Lozoya, con Peñalara al fondo

Como todos los de la región, anda escaso de agua. A ver si empieza a llover de verdad. La pista que seguimos lo bordea en su totalidad, hasta Pinilla del Valle, donde está la cola. Desde aquí, solamente restan 3 km hasta Alameda del Valle para acabar la ruta.
Los datos de Wikiloc indican una ruta de casi 44 km, con una dura subida inicial y el resto en descenso o llaneando. Muy recomendable en cualquier época del año, eso sí, con temperaturas adecuadas al común de los mortales.
Ya que estamos en época navideña, tiempo de festejos y jolgorios, voy a colgar un vídeo apropiado para la ocasión. Se trata de una versión del tema de Bob Dylan "Knockin'on Heaven's Door" interpretado por el estrafalario grupo finlandés The Leningrad Cowboys. Y lo más increíble, acompañados por los coros del ejército ruso. A ratos parece que están de coña, pero el resultado final es más que digno.




domingo, 15 de noviembre de 2009

15-11-09. La Navata-Vuelta al embalse de Valmayor

Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
Pablo Neruda

La ruta de hoy sólo es factible si el nivel del embalse de Valmayor es relativamente bajo, como es ahora el caso. En su orilla Oeste, la parte más cercana al Escorial, el camino va pegado a la valla de una finca privada. Cuando el nivel de agua es alto, el camino se inunda. Solamente se podría completar el recorrido pasando por el interior de la finca, y vamos, no creo que los propietarios estén por la labor. La marcha de los embalses que se disputa en Galapagar, suele transitar por esta zona cuando es posible. Creo que en las tres últimas ediciones han tenido que buscar recorridos alternativos. Es una pena que estemos tan faltos de agua, pero hay que aprovechar las oportunidades. Eso mismo han debido pensar la gran cantidad de bikers con los que me he cruzado hoy.

Saliendo de La Navata

Una vez iniciada la ruta, me he dirigido por el campo de tiro hacia Galapagar. Para llegar a la urbanización el Guijo, he optado por el camino del cementerio nuevo. Subiendo, he sufrido un pinchazo, a pesar de llevar cámaras antipinchazos. Teniendo en cuenta que llevo con ellas más de dos años sin un solo incidente, quizá sea momento de cambiarlas.
Uno de los alicientes de esta ruta son los senderos de los Arroyos, que justifican cualquier salida dominguera. Para llegar a ellos, una vez en el Guijo me he dirigido a la urbanización Los Arroyos a través de la pista que atraviesa el pueblo abandonado de Navalquejigo. Lo de abandonado es un decir, ya que está okupado por neohippies de última generación, que incluso ganaron un pleito cuando fueron expulsados y recuperaron el derecho al uso y disfrute de las pocas viviendas que siguen en pie. Personalmente soy partidario de estas actuaciones si sirven para regenerar zonas rurales degradadas. Lamentablemente, no parece ser éste el caso. Lo único que se observa al llegar al pueblo es una gran cantidad de vehículos desvencijados.

El sendero de los Arroyos

Después de callejear un rato por la urbanización, he tomado un sendero paralelo a las vías del tren. Acaba en un cruce en el que, si me desviara a la derecha, me dirigiría al Escorial por el famoso camino de las cancelas. En esta ocasión, sigo de frente y tras un corto descenso, comienzo el divertido sendero que va bordeando el embalse de los Arroyos. Únicamente hay que tener precaución porque en cualquier momento, a la salida de alguna cerrada curva nos podemos encontrar con otros bikers. Cuando llego a la presa, inicio un descenso por la derecha y se puede considerar que en este punto comienza la ruta propiamente dicha por el perímetro de Valmayor.

¡Qué pena de embalse vacío!

El primer tramo, hasta la confluencia con la carretera del Escorial, que cruzo por debajo, es un estrecho sendero frecuentado sobre todo por pescadores. Después, se toma una amplia pista que sirve de acceso a las fincas de los alrededores. Termina al llegar a la finca Lasras, lo que me obliga a girar a la derecha en suave pendiente. Dejo momentáneamente la orilla del embalse. Una vez remontada la cuesta, toca bajar de nuevo hasta la orilla, y continúo por la zona que habitualmente, con el embalse lleno, es totalmente inciclable.

Con el embalse lleno, por aquí no se puede pasar

Llego así a la cola del embalse, y toca vadear el río Aulencia. No hay un punto definido para ello, como atestiguan las diferentes rodadas. Me junto con una pareja que están intentando el cruce por un tronco caído. Opto por continuar un poco hacia arriba, con el mismo resultado, tengo que aprovechar un tronco para el vadeo. A la indefinición del camino contribuye el paisaje de esta zona, que recuerda a los pantanos de Florida que estamos acostumbrados a ver en las películas. Eso sí, sin caimanes, por más que algunos juraran hace años haber visto algún ejemplar de cocodrilo por estos pagos. Cuando la marcha de los embalses discurre por aquí, la organización suele montar de forma provisional un puente de tablas.



La cola del embalse, junto al río Aulencia

Superado el obstáculo, llego por la otra orilla hasta la Urbanización La Pizarrera, que atravieso por su avenida principal casi en su totalidad, hasta desviarme a la derecha por una pista que me lleva a la Urbanización El Paraíso. Sí, es verdad, todo el embalse está jalonado de bonitas urbanizaciones donde el estresado urbanita pasa el fin de semana cortando las arizónicas, demostrando su pericia con la barbacoa y sacando lustre al coche.
Aquí tengo que tomar la carretera hacia Colmenarejo que me permite transitar por encima de la presa de Valmayor. Aproximadamente un kilómetro más adelante, la abandono por la izquierda por una pista que se dirige a la ermita de Ntra. Sra. de la Soledad, ya en Colmenarejo.

La presa de Valmayor


Ermita de Colmenarejo

Durante un trecho he perdido de vista Valmayor, pero después de un corto descenso, vuelvo a tenerlo a un paso, otra vez junto a la carretera del Escorial. Me dirijo hacia los Arroyos y poco antes del colegio Gredos giro a la derecha para dirigirme hacia la puerta verde, donde comienza la pista que, atravesando unza zona de dehesas, me lleva de nuevo a Galapagar. Ya solo me queda atravesar el pueblo y, junto al cuartel de la Guardia Civil, tomar el camino que asciende a La Navata.
Los 48 kms de esta ruta me dejan el sabor agridulce de haberla podido realizar gracias a la situación de sequía que padecemos. Como siempre, la he colgado en Wikiloc.

domingo, 1 de noviembre de 2009

La Navata-La Berzosa- Ermita del Cerrillo

Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover.
Mark Twain

Cuando no tengo ganas de conducir y acercarme a la sierra, he de inventarme salidas por los alrededores de mi casa. Al final todo consiste en combinar tramos de diferentes rutas ya conocidas. Poco queda por descubrir. Además, si madrugo, puedo permitirme el lujo de llegar pronto y tener toda la mañana a mi disposición. Hoy por ejemplo, a las 10,30 h ya estaba de vuelta en casa.
Esta vez, saliendo como siempre desde la ermita, me dirijo hacia Torrelodones por la zona conocida como el Vedado de las Monjas. A saber lo que quiere decir el nombre. ¿Qué será lo que tienen vedado las monjas?. Se admiten interpretaciones. La estrecha vereda desemboca en la urbanización los Jarales.

La senda del Vedado de las Monjas

A partir de aquí, la ruta transcurre por asfalto en varios kilómetros. Atravieso Torrelodones colonia, Parquelagos y entro en la Berzosa, ascendiendo por su avenida principal hasta su punto más alto. Aquí puedo abandonar el asfalto y tomar una ancha pista que me llevará hasta Collado Villalba. Primero, desciendo hasta el Arroyo de Peregrinos, que lamentablemente está totalmente seco, lo que no es habitual en esta época del año.

El cauce seco del Arroyo de Peregrinos

Después, comienza la subida más dura de la jornada. Una pareja de bikers con la que he compartido un tramo me comentan que se dirigen al mirador. Ya lo conozco, pero no me gustan sus tramos de pateo. Les pregunto sin son capaces de subirlo enterito sin bajarse de la bici. Me dicen que no, que es imposible. Eso me reconforta, mal de muchos...

Bajando hacia Collado Villalba, con la sierra al fondo

De nuevo llegando a Collado Villalba, a la altura de la urbanización Fontenebro, comienza el asfalto. Salvo un tramo por el camino de la Fonda, no lo dejaré hasta tomar una pista pasado el Parque de la Coruña, que me llevará hasta la ermita del Cerrillo.
Edificada en 1447, se conoce también como Iglesia de San Bartolomé. Una donación del Marqués de Santillana de 1.000 maravedíes hizo posible su construcción. Debido a su mal estado, a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, se reconstruye con piedras de granito. La última reforma se llevó a cabo en el s.XX. En la actualidad, se celebra la romería de Galapagar el segundo domingo de Mayo, en honor a Nuestra Señora de los Desamparados.

La Ermita del Cerrillo

En este punto enlazo con la Cañada Real Segoviana. Lamentablemente la recorro brevemente. Enseguida llego a la famosa puerta verde, donde se inicia la pista que lleva directamente a Galapagar. Atravieso el pueblo y como siempre, tomo el camino que desde el cuartel de la Guardia Civil, sube a La Navata. Wikiloc me indica una longitud de 35,50 km y un desnivel de 600 mts. No es para tirar cohetes, ni serviría de entrenamiento para el Soplao, pero menos da una piedra.

La Cañada Real Segoviana

Le he cogido gusto a esto de insertar un videoclip. Esta vez, por un chivatazo de mi hija, se trata de una versión del tema Hallelujah, de Leonard Cohen, interpretado nada menos que por cuatro triunfitos noruegos. No es que supere al original, tarea imposible, pero es una demostración de lo que se puede conseguir con una guitarra y cuatro buenas voces.


viernes, 4 de septiembre de 2009

4-9-09. Colmenar de la Sierra-Matallana-La Vereda

El marido es, después del perro, el animal doméstico menos valorado.
Manuel Vázquez Montalbán

La de hoy tiene muchas opciones de convertirse en una de las rutas del año. No solo por los paisajes, también por las sorpresas que nos depara. Bien es cierto que cualquier ruta al este de Buitrago, en la zona de la sierra norte de Madrid y Guadalajara, tiene todas las papeletas para triunfar. Comienza en Colmenar de la Sierra, un pequeñísimo pueblo de no más de 10 habitantes perteneciente a Guadalajara. Inicio el pedaleo en dirección norte, por una pista no muy empinada pero con mucha piedra suelta.

Inicio de la ruta

Esta pista lleva a una carreterita de montaña que recorro por varios kilómetros. Pero no hay problema de tráfico, sólo me he cruzado con el vehículo de un guarda forestal, el cual me ha saludado efusivamente. Llego enseguida a la aldea de Corralejo y continúo por la carretera. De pronto, cambia el firme de asfalto a hormigón y entro en una de las zonas más sorprendentes del día, el cañón del río Jaramilla. Tras un vertiginoso descenso, encaro la subida más empinada de la ruta. Menos mal que sobre el hormigón las ruedas agarran perfectamente. Debido a su sinuoso trazado, el tramo de subida es conocido en el ambiente ciclista como la muralla china. También se podría llamar la tortura china, y no desmerecería.



La muralla china

Cuando termino de subir, de nuevo aparece el asfalto. Esta carretera continúa hasta Campillo de Ranas, pero antes, me desvío por una pista para acercarme a la aldea de Roblelacasa. Sorprendentemente, me encuentro con una cancela que tengo que abrir y atravesar. Es la primera vez en mi vida que para entrar en un pueblo tengo que abrir una puerta. Y debe estar totalmente vallado, ya que para salir del pueblo y retomar la ruta he tenido que atravesar otra cancela. Después de un agradable tramo por pista, se inicia la bajada hacia el río Jarama por una estrecha vereda. Los últimos metros los hago a pata. No solo por mi poca pericia, que también, sino por el miedo a que las afiladas aristas de las lajas de pizarra puedan hacer una escabechina en las cubiertas. Cuando llego al río, me encuentro con un puente de madera que habrá conocido tiempos mejores. Lo había visto en fotos, en el foromtb, pero visto in situ impresiona. Obviamente, no lo paso montado, sino con mucha precaución, mirando bien por donde piso.



El puente de Matallana

La subida de la otra ladera también la hago a patita, hasta llegar a una zona en la que pueda montar, y enseguida entro en Matallana, el primero de los dos pueblos abandonados que voy a visitar. Lo poco que veo no me parece digno de mención, aunque creo que me he dejado parte del pueblo sin ver. Sí que destaca la frondosa vegetación. A la salida, tomo una magnífica pista. Hasta el final de la ruta, transitaré por firmes excelentes, lo que se agradece. Cuando llego a un cruce, debería girar a la derecha para volver al punto de inicio, pero me desvío momentáneamente y sigo de frente hasta el pueblo abandonado de La Vereda, Este sí merece una visita detallada. El entorno en el que se sitúa, la arquitectura y la dimensión del mismo lo hacen muy atractivo. También hay que resaltar, el increíble trabajo de rehabilitación efectuado por la Asociación Cultural La Vereda, que durante 30 años ha trabajado por devolver al pueblo sus señas de identidad arquitectónicas, lo que permite contemplar viviendas en perfecto estado de conservación.
Contemplando este pueblo, no he podido por menos que recordar una de mis aventurillas. Hace ya muchos años, en 1.990, me propuse encontrar y visitar el pueblo abandonado de Ainielle, en la provincia de Huesca, a raíz de la lectura de La lluvia amarilla, el magnífico libro de Julio Llamazares. En él se relata la vida del supuesto último habitante del pueblo. Todas las sensaciones que experimenté al visitarlo, se han repetido ahora en La Vereda. Y la misma pregunta: ¿cómo podían vivir así nuestros antepasados?. No estamos hablando del Paleolítico, hace 50 años todos estos pueblos estaban habitados.

Ainielle (Huesca)

La Vereda

Casas rehabilitadas en La Vereda

Otro rincón de La Vereda

La iglesia de La Vereda

Reconfortado por la visita y por el almuerzo, retomo mis pasos para continuar la ruta. Llego al desvío y cojo el camino de los Arrieros, que me llevará primero hasta el Collado de la Vihuela. El ascenso, aunque no muy duro, es mantenido, sin un solo metro de descanso. Al remontar el collado, nos regala unas vistas espectaculares y en el fondo del valle aparece Colmenar de la Sierra, donde había comenzado la ruta. El descenso del collado me lleva de nuevo hasta el río Jarama, a través de un cerrado bosque. Llegado a este punto no queda sino remontar de nuevo hasta llegar a la carretera, ya en las inmediaciones del pueblo.

Vista desde el collado de la Vihuela

Los datos de wikiloc dan a la ruta una longitud de 40,87 km y un desnivel acumulado de 1.057 mts. Se trata de un auténtico rompepiernas, aunque la única subida verdaderamente dura es la de la muralla china.
Y para terminar, quería poner el vídeo de Guaranteed, el tema central de la película Hacia rutas salvajes, de Sean Penn, interpretado por Eddie Vedder, el líder de Pearl Jam. La película está basada en el libro del mismo título de Jack Krakauer, y cuenta la vida de Chris Macandless, un joven que abandonó todo para vagabundear por Estados Unidos hasta que al final se dirigió a Alaska, donde murió de inanición. Su cadáver fue encontrado por unos cazadores quince días después. Genio para unos y loco para otros, la verdad es que su peripecia vital no deja indiferente a nadie. De haber nacido en España, estoy seguro que habría acabado en algún rincón parecido a La Vereda.

domingo, 2 de agosto de 2009

2-8-09. Rascafría-Pto. Malagosto-Pto. Navafría

Exageráis la hipocresía de los hombres. La mayoría piensa demasiado poco para permitirse el lujo de poder pensar doble.
Marguerite Yourcenar

Si tuviera que definir la ruta de hoy en pocas palabras, diría "im-precionante" y "¡buffff!. A priori, una ruta que asciende a 2.150 mts de altitud no presagia nada bueno. Y si añadimos la dificultad del terreno en algunos tramos y la longitud, tenemos todos los ingredientes para convertir la ruta en un pequeño calvario. También puede ser que ya no esté para estos trotes. Transcurre la ruta íntegramente por los montes Carpetanos, alineación montañosa que cierra el valle de Lozoya por el Norte. He iniciado la ruta en Rascafría.

¿La Paris-Roubaix?. No, Rascafría

Atravieso el pueblo en dirección norte, hacia el campo de fútbol, por unas preciosas calles adoquinadas. Tras atravesar un paso canadiense, comienza una pista en perfecto estado y con una pendiente suave. De vez en cuando, un claro en el espeso bosque permite una perspectiva de la altura ganada.

¿Donde están los gnomos?

Al fondo, Rascafría

A la salida de una curva he podido ver a un jabalí con cuatro o cinco jabatillos. Así, de forma cómoda voy acumulando kilómetros y altitud. De pronto, a través de un claro aparece ante mí la silueta inconfundible de Peñalara y el pico Claveles. Parece al alcance de la mano. Esta "autopista" acaba bruscamente en una curva a derechas, más a menos cuando desaparecen los árboles. Las piedras sueltas dificultan el pedaleo, pero de momento puedo continuar montado.

Autopista al cielo, con Peñalara al fondo

Se acabó lo bueno

Enseguida llego al puerto de Calderuelas, aunque no sé situarlo físicamente en ningún punto concreto de la ruta, ya que ni los mapas consultados ni el GPS me lo permiten. Tampoco sé si hay algún cartel que lo indique. Si así fuera, me lo he saltado. Al poco de donde se supone el puerto anterior, y tras un breve descenso, llego al puerto de Malagosto, uno de los objetivos del día. La verdad, llegar a un lugar mencionado en El Libro del Buen Amor del año 1.330 a mí me emociona, y más imaginarme al Arcipreste de Hita caminando por estos lares, que si ahora transmiten soledad, en el siglo XIV debían ser totalmente salvajes. Curioso fue el encuentro con la Chata, la portazguera del puerto:

Pasando una mañana por el puerto de Malagosto
salteome una serrana a la asomada del rostro:
"Fa de maja", dis', ¿donde andas, que buscas o que demandas
por aqueste puerto angosto?"

Díjele yo a la pregunta: "Vome facia Sotos albos"

Sigue el Arcipreste relatando sus desventuras con la Chata. Consigue de ella refugio, alimento y beneficiársela. Claro que, si fueran ciertos todos los lances amorosos que cuenta en su obra, resultaría ser el Arcipreste una especie de Nacho Vidal del siglo XIV.
Hasta ahora la ruta ha resultado cómoda y muy agradable. Paro un momento junto a la cruz de hierro de Juan Ruiz, a pocos metros del puerto, antes de afrontar la parte más dura de la jornada, una subida en la que, la fuerte pendiente y la piedra suelta me imposibilitan mantenerme sobre la bici. Toca patear. Llego así al punto más alto de la ruta, a 2.151 mts según el GPS. Durante varios kms, voy a transitar por encima de los 2.000 mts, lo que se nota en la fresca temperatura. Decido por tanto descender antes de parar a descansar.

La cruz de Juan Ruiz

Estoy ya a 2.000 mts. Y queda lo peor

El descenso lo realizo sobre la vertiente segoviana, al principio por una pista con mucha piedra suelta, donde me cruzo con el único ciclista que veo por estas alturas, y más tarde por una estupenda pista que me lleva hasta el cauce del río Cega. Cuando llego a un puente que me permite cambiar de vertiente, paro a descansar e inicio el ascenso a Navafría, junto al refugio de la Fragua. Veo en el Sigpac que la ladera por la que he descendido tiene el divertido nombre de Cuesta de Desgarra Rabos. ¡Toma ya con las toponimias!.
La subida a Navafría no es en principio muy dura, aunque tiene algunas rampas de cuidado. Pero dado que vengo de una altura considerable y tampoco he descendido tanto, tan solo me queda por salvar un desnivel de unos 250 mts. También es cierto que los km empiezan a pesar.

Subiendo a Navafría

Pero todo llega, si es necesario con el platillo y corono Navafría mientras un numeroso grupo de bikers han montado un chiringuito con mesa de camping, bebidas, frutas, etc... Eso es asistencia.
Aunque me consta que hay pistas para descender el puerto hacia la vertiente madrileña, me apetecía esta vez bajar por el perfecto asfalto de la carretera. Tampoco es que haya hecho ninguna locura, la máxima velocidad conseguida han sido 50 km/h. Rápidamente llego a Lozoya. Sigo por carretera hasta Pinilla del Valle. En este pueblo tomo un bonito camino que va uniendo los pueblos del valle. Atravieso así Alameda del Valle, Oteruelo y finalmente llego al punto de inicio, a Rascafría, muy cansado pero satisfecho por haber conseguido acabar esta preciosa ruta.
Compruebo en wikiloc los datos: 60,28 kms de longitud y un desnivel positivo acumulado de 1.472 mts. Absolutamente recomendable si no le asusta a uno la soledad y encontrase a kms de la civilización (y sin cobertura para el móvil).